Cómo curar la migraña.

Sí les voy a recomendar medicinas, pero primero lean porque la gente con dolor lo hace todo mal y los doctores normales no saben qué recetar. Y por favor, vean a un doctor antes de tomar cualquier cosa. NO SE AUTOMEDIQUEN.

Migraña, clavos, cabeza

Sufro de migraña desde hace 10 años. Mis dolores de cabeza duraban 3 días enteros con sus noches. Poco a poco se me iba durmiendo la mitad de la cara y veía borroso con el ojo izquierdo, porque es de ese lado donde me duele. Y sí, tengo una vida estresante, duermo poco, tomaba mucho café (4 tazas diarias) como y tomo todo lo que quiero y hago listas interminables en mi cabeza que a veces me despiertan. Así que ya me había resignado a vivir con dolor hasta que fui con la Dra. Katz; neuróloga especialista en migraña.

En mi experiencia, nada servía para quitar el dolor de una migraña. En un ataque tomaba pastillas como si fueran M&Ms y no pasaba nada. Compraba todo lo que dijera “Migraine” en la farmacia y hacía mezclas hasta llegar a unas 7 pastillas en unas horas…y nada. La única medicina que mitigaba un poco (muy poco) el dolor era el Acetaminophen con cafeína comprado en USA como Migraine Relief. Y abajo les voy a explicar por qué. Cuando no me automedicaba iba a doctores que me inyectaron Ketorolaco, me dieron Surgam o me preguntaron si ya había probado los medicamentos de Genoma. Y como cuenta la leyenda que hay unas pastillas que “oxigenan el cerebro” les preguntaba a todos por ellas… y nada. Hasta que llegó uno que me dio Ergotamina y eso sí me quitó el dolor. Lo bueno es que me advirtió que no lo podía tomar mucho y que ya tenía que ir al neurólogo porque podría ser algo grave. Así que fui.

Y lo que aprendí es que la migraña no se cura pero se controla porque es genética. Los que la sufrimos tenemos mal una glándula que no se cansa de producir el químico que hace que todo duela más. Y como las venas que irrigan el cerebro están dilatadas, la cafeína y la ergotamina constriñen los vasos sanguíneos desinflamandolas. O sea, sí quitan el dolor pero son altamente adictivas.  Entonces, si cada que te duele la cabeza tomas cafeina o ergotamina, el cuerpo aumenta la frecuencia de los dolores para que le des las drogas que ya necesita y que son muy sabrosas. (en serio, cada que veía mis frascos de pastillas salivaba y no sabía por qué).

Todo lo que se anuncia para la migraña termina por causarte más dolores y la ergotamina, tomada frecuentemente, puede causar problemas circulatorios; porque no “aprieta” sólo las venas de la cabeza, sino que lo hace en todo el cuerpo. Cuidado con lo que toman.

Para controlar la migraña

Me hicieron estudios de todo. Encontraron que mi tiroides no anda tan bien y que mis dolores tienen que ver con cambios hormonales, con deshidratación, con falta de sueño y estrés. Me dieron una serie de recomendaciones para relajarme, me dijeron que haga más de 45 minutos de ejercicio de por vida, me pidieron que ponga mucha atención en lo que como ya que hay disparadores químicos del dolor. Entre ellos el vino, las nueces y el chocolate. Y disparadores físicos, como las luces de una patrulla o ruidos fuertes. Cada persona es distinta y tiene detonadores diferentes.

Y me dieron una rutina para detener la migraña:

Como mi migraña es sin aura, cuando empieza el dolor debo tomar inmediatamente un analgésico. Escojo entre 1 Advil Max o 1 Neomelubrina o 2 de Naproxeno o 2 Dorixina. Y si tengo nauseas 1 carnotprim.

Si una hora después no se ha quitado, tomo una medicina especial que no se puede tomar más de 2 veces a la semana y no más de 4 pastillas en un día. Se llama Zomig, pero por favor no lo tomen sin recomendación de su médico. (además de que es carísimo, casi 200 MX pesos cada pastilla. Su doctor les puede recomendar otro más barato pero yo no se los pongo para que no abusen)

En resumen: Primero analgésico, una hora después antimigrañoso y una hora después también antimigrañoso. Pero para ese momento el dolor ya debe haber desaparecido.

Hay que variar el analgésico porque el cuerpo se acostumbra y deja de funcionar. Por eso les dejo esas 4 opciones.

A 5 meses de conocer a la doctora, voy a empezar con un tratamiento profiláctico (o sea que previene los dolores) porque me dan alrededor de 6 al mes. Pero ya me duran sólo 3 horas y sólo una vez en esos 5 meses tuve un episodio de 3 días seguidos. No pensé que se pudiera vivir sin dolor. Vayan al doctor y no se den por vencidos… aunque a veces eso significa dejar de tomar o de comer algo que les gusta. Vale mucho la pena. 🙂 Y platíquenme cómo les va.

Causas migraña

ACTUALIZACIÓN:

Después de 3 meses de tomar Inderalisi como medicamento profiláctico se me empezó a caer el pelo. Muchísimo ya no me podía hacer cola de caballo porque me daba pena. Fui al doctor y me cambiaron la medicina y ya recuperé el pelo. Quedé muy asustada. (De hecho hice algo que no debía. Suspendí un mes a todas las pastillas que tomo y en ese periodo, además de visitar una clínica especializada en caída del cabello, fue cuando me salió lo que se había caído).

Pero, ya me dan menos dolores al mes, más cortos y casi todos controlables con medicinas. Es raro cuando llego a inyectarme Ketorolaco. Sí estoy mucho mejor. Lo único raro es que no me hicieron resonancia magnética ni tomografía ni nada.

Si tienen migraña vayan al neurólogo. 

UNAM te quiero mucho. Así, a secas.

Como muchos, estudié en la UNAM desde la prepa; que fue el único periodo en mi vida donde fui mala estudiante. Eso de las puertas abiertas para mí sí fue un permiso para salir corriendo y no regresar más que a los extraordinarios. Y si no hubiera tenido pase directo, hubiera terminado en alguna universidad de paga… O quién sabe. Mis papás no tenían dinero en esa época y yo me porté tan mal, que hasta me embaracé. UNAM, me salvaste de quedarme de recepcionista.

Al entrar a la universidad, que por cierto fue en una ENEP (ahora FES) retomé el buen camino y hasta tengo un diploma “a los mejores promedios de la UNAM”. Escogí una carrera que me apasiona, justo la carrera que Plaqueta califica de chafita: Comunicación y periodismo.

Disfruté muchísimo materias que otros consideran aburridas; como metodología de investigación y teoría de la comunicación. Fueron esas asignaturas las que le dieron substancia y significado a lo que hago. La que me enseñaron a hacer glosa, y con ello a dominar las redes sociales. Los textos que me dieron en fotocopias, no los hubiera encontrado jamás en páginas de internet. Y aunque hubiera comenzado a leerlos, la intertextualidad de la que habla Van Dijk en alguno de los papeles que aún guardo, me hubiera llevado a los mismos videos de gatitos que con tanta urgencia me muestra Facebook el día de hoy.

Ay UNAM, me acuerdo de tus salones retacados de estudiantes. Y de como eso me permitió fomentar mi capacidad de liderazgo y sobre todo alimentó mi competitividad. Llamar la atención del maestro entre 70 alumnos no era fácil. Pero vaya, tampoco era tan difícil. Porque además de tener la capacidad, me quería comer al mundo. Fue entre tus aulas que comencé mi primera revista; “Slogan”. Ahí era editora, escritora y pasaba de salón en salón, junto con mis amigos a venderla. Todo comenzó porque algunos de los maestros me dijeron que no esperara a encontrar trabajo para trabajar. Dijeron que, como comunicadores, estábamos en el derecho y la obligación de crear nuestros propios medios y que lo que veríamos en la UNAM no sería suficiente para el mercado laboral. De hecho, mi maestro de entrevista nos mandaba a la calle y antes de terminar las 2 horas de su clase, teníamos que regresar con una nota escrita para tener calificación. Insistía en que los tiempos de un periódico no eran los mismos que las “calmas” de la escuela. Y lecciones como ésa tuve muchas.

De los maestros malos ni me acuerdo. Decidí omitir a todos los que pasaron de estudiantes a dar clases. Me quedé con lo que consideré correcto aprender. Y de los estudiantes de otras universidades, jamás estuvieron en mi mente mientras estaba en la carrera. Ahora que son mis compañeros de trabajo, siempre contestan con la misma frase cuando les digo que soy de la UNAM: “Ay, qué padre”. Nunca sé si es condescendiente o de verdad lo piensan. Lo que sí sé, es que la UNAM “sí está padre”… si la sabes aprovechar.

Es un hecho es que a veces no importa dónde estudiaste en una entrevista y que saliendo no encuentras trabajo (si no lo buscas bien). Yo empecé en restaurantes desde el 5to semestre de la carrera y hoy dirijo el área de digital en una división global dentro de una las agencias creativas más importantes de México. Y sólo “For the Lulz”, voy a buscar Slogan entre mis cosas y luego se las pongo. ¿A ustedes cómo les fue en la carrera?