La 1ra vez (con alguien nuevo)

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Vieja que no es pedera, es güey.

El cerebro de las mujeres funciona distinto, ya sea por condiciones físicas o culturales, para nosotras todo tiene una explicación y nunca es la más sencilla. Simplemente somos expertas en generar problemas de la nada.

Si al principio de la relación llega la noche del domingo y él se queda dormido sin tener sexo, lo primero que pensamos es “ya no le gusto porque estoy gorda” y después, viene la explicación infalible a todo lo que los hombres hacen mal: “tiene a otra“.

No tomamos en cuenta si nuestra pareja trabajó mucho toda la semana, o si se fueron de fiesta y están crudos.

Lo malo de esta conducta es que damos rienda suelta a nuestra imaginación y no preguntamos si lo que nos molesta es cierto, así que iniciamos un círculo vicioso donde los castigamos por algo que no hicieron y ellos no tienen idea de lo que pasa por nuestra cabeza. Porque para colmo de males, si nos notan raras, contestamos “No tengo nada”.

Me contaron una anécdota sobresaliente cuando investigaba para esta columna:
En Facebook, una notificación avisó “A Rodrigo le gusta Rachel Weiz“, y en menos de 5 segundos se abrió una ventana de chat, donde su novia preguntaba “¿Quién es esa gata?“.

Mujeres: antes de cualquier arrebato hay que pensar bien las cosas, o por lo menos investigar. Si vas a iniciar una pelea, asegúrate de tener los mejores argumentos.

¿Qué puedes hacer en estos casos si eres hombre? No te dejes. Las mujeres aprendemos si nos enseñan y las relaciones son mejores cuando no aceptas abusos desde un principio.

Publicada originalmente en La Primera Plana

A mi vecina le pegan…

Y ella no tiene mucho problema con eso.

Nos despertaron ruídos de madrugada en la nueva casa. Poniendo atención era una discusión ahogada entre las paredes. Corrían por el depa y movían muebles. El pleito terminó en el baño, que da directo al cubo del edificio, por tanto se amplificaba e ruído. Ahí, la súplica de “déjame, déjame por favor” duró 10 minutos, entre llantos.

Me preocupé, con la solidaridad que tiene cualquier mujer para con otra. No está padre que te maltraten, pero tampoco está padre que lo aguantes.

No supe más de ellos hasta un mes después, cuando llegaron rechinando las llantas y gritando desde el estacionamiento:

Ella: -¡Vete! ya no quiero que me vuelvas a buscar. ¡Lárgate de mi vida!

Él: -cálmate, estás muy tomada”.

Forcejeos en las escaleras, ella quejándose de dolor. “me arde la cabeza, mira cómo me dejaste”, portazos. Él pidiéndole que lo dejara pasar y ella obviamente aceptó. De ahí él la abrazaba y ella gritaba que no la dejaba respirar.

No es que esté pegada a la pared para ver qué está pasando, ellos son exhibicionistas y se nota que tienen coreografiado el show, ya que se paran junto a las ventanas y explican la situación. él aclaraba (y cito textual) “Lo que pasa es que tú te me fuiste encima a golpes y por eso te aventé”.

A lo que ella respondía con “Vete con la puta de Verónica, ya no te quiero volver a ver”. Él intentaba calmarla diciéndole que ella era su vida. (y sin defender a verónica, obviamente.)

Esa noche duraron 40 minutos más en eso, así que me fui a dormir. Y la semana pasada ocurrió de nuevo, sólo que esta vez él venía rogándole en las escaleras “Yamilé no me hagas esto, por favor no me hagas esto”. Portazos, lamentos y de pronto, una voz extraña:

-Seguridad pública. ¿hay algún problema?

Ella: “No, bueno, es mi novio,  pero ya no quiero que me busque más. Que me regrese las llaves.”

Me asomé al estacionamiento y la patrulla estaba adentro del edificio. Así que no fue ella la que les llamó, ya que la puerta sólo abre si alguien la activa desde abajo.

Les cortaron la inspiración y escoltaron al novio, ya sin llaves, a la calle.

Predigo que van a regresar, uno se hace adicto a ese tipo de cosas. Es jugar a los roles, tan divertido como recrear imágenes de películas. Es parecido a estar enfermo de alcoholismo. Sólo te detienes cuando estás listo, no cuando alguien de buenas intenciones te ayuda.

Si pasa algo los mantengo informados, porque aceptémoslo. A todos nos gusta el chisme =)

No te cojas a la nómina

En todas las relaciones personales la sobreexposición genera estragos. Convivir todos los días en un ambiente laboral puede derivar en peleas irreconciliables o en cierta tensión sexual entre personas que no deberían sentirla. Si es bien encausada, la química que surge naturalmente se puede traducir en resultados extraordinarios dentro del equipo y en el mejor de los casos se gana un amigo.

Con lo que hay que tener cuidado es con las relaciones sentimentales (o símplemente sexuales) que comienzan en el trabajo ya que sufren un desgaste mayor que aquellas iniciadas fuera de ese ambiente. No digo que no se pueda, tu pareja puede ser el mejor colaborador, porque, aparte, goza de tu entera confianza. Pero los problemas se magnifican cuando te llevas el trabajo a la cama.

Y si se da un rompimiento y terminas detestando a esa persona, la oficina será insoportable. Imagina ver 8 horas diarias al que, en el mejor de los casos, te rompió el corazón. Y aún cuando no trabajes con tu pareja, estar mucho tiempo juntos puede detonar fricciones inesperadas.

El concepto gringo de “necesito mi espacio” no aplica del todo en la sociedad mexicana, pero se puede adaptar a nuestra realidad tomando elementos que sí funcionen. Un tiempo separados de vez en cuando, acordado previamente por ambas partes, le puede hacer mucho bien a la relación.

Ya sea para darse cuenta de que se extrañan y disfrutar esa sensación, o usarse como indicador oportuno de que algo está mal. ¿Cómo te das cuenta? En el momento en el que  ese tiempo libre les resulta más placentero que el que pasan con su pareja. Estar con uno mismo no es señal de que no amen a una persona, es sólo un hábito saludable que puede ocurrir tanto o tan poco como lo requieran.

La primera plana

Inboxfobia

Dícese del miedo a revisar tu bandeja de entrada, que incrementa cuando lo haces en público.

…Y sí, me invente el término.

¿Cuántas historias conoces acerca de parejas que tuvieron problemas porque revisaron mensajes del otro? Ya sea en el celular, el mail o las redes sociales, nadie se salva. Pero hay un aspecto muy importante a considerar: Tú no controlas la bandeja de entrada, sólo te puedes hacer responsable de la de salida.

Si llevas una buena relación y eres súper fiel, no deberías tener miedo a abrir tu correo frente a tu pareja. Todos tenemos un pasado y es normal que de vez en cuando nos lleguen mensajes de personas que estuvieron en nuestra vida. De hecho, si no los recibes, ponte a pensar qué tipo de persona has sido y por qué no te quieren volver a ver.

Lo que sí debemos cuidar es cómo respondemos esos mensajes, porque eso hace toda la diferencia. No es lo mismo que si te llega un “¿Cómo estás mi reina? Estoy en la ciudad y hace años que no nos vemos” contestes: “Muy bien, muy contenta en mi relación, ¿y tú?” a que no digas nada y le preguntes cuántos días va a estar en la ciudad.

Asumiendo que eres una persona honorable; si desconfían de ti al leer algo así, estás en todo tu derecho a enumerarle todas y cada una de las veces que le has demostrado amor incondicional, indignarte y esperar una disculpa.

Si no lo eres no se llama fobia, se llama precaución y mejor ábrete un correo alterno. No seas menso.

Publicado en La Primera Plana Nov 2010

Llámame cuando llegues a casa

Una de las apologías más comunes entre los solteros es: “Está padre que nadie me reclame porque no le llamé en la noche”.

Cuando terminas una relación y empiezas a vivir tu vida sin avisar ni pedir permiso, se respira una libertad completa. No tienes que informar dónde estás ni con quién. Por eso es difícil regresar a la rutina de los mensajitos y las conversaciones nocturnas. Les pasa sobre todo a los hombres, que dejan a su novia y tienen la obligación de reportarse en cuanto abran la puerta de su casa. Esto tiene una explicación muy sencilla.

Las mujeres son más intensas por naturaleza y paradójicamente no expresan sus deseos ni molestias con facilidad, sólo explotan cuando ya no aguantan.

Para evitar los reclamos simplemente necesitan saber que sientes lo mismo por ella. (asumiendo que es una persona normal y no una control freak) Puede que no te salves de reportarte, pero si le dices que mueres de ganas por verla cada que la dejas, o alguna mamarrachada así, sus inseguridades menguarán y no habrá tanta presión.

Ella sólo quiere saber que lo que sientes es tan intenso como lo que ella experimenta. Si la haces sentir segura con explicaciones la tendrás comiendo de tu mano. Y hasta le puedes aplicar el: “¿y por qué no me llamas tú?” (todo con medida).

Verbo mata carita. Y también verbo apacigua a las bestias.

Reglas para empezar bien una relación 7: NO INTIMES CON SUS AMIGOS

No se están casando. Y aunque así fuera, no quieras hacerte amigo de sus amigos. Esto a futuro genera situaciones muy incómodas, que van desde celos (porque hay gente loca que se encela hasta del mesero) hasta usarlos como armas o jueces en las peleas. Típico que si tú estás enojada/o con tu pareja, esperes que ellos te den la razón. Y ni hablar de amigos que te bajan a la novia o al novio.

También, si la relación se acaba, lo más seguro es que pierdas un círculo de amigos y eso siempre duele…sería como ponerte una trampa tú solo.

Que te quede claro: Son sus amigos, no los tuyos. Y el primero en tiempo es el primero en derecho. Llévate bien con ellos, de hecho lo mejor que puedas. Pero intenta mantener una sana distancia y todo será más fácil.

Aparte, así cada quién conserva su espacio. (Mayores referencias en la regla número 2)

El amor de tu vida (de este año)

Es muy difícil soltarse de una relación que ya no funciona, pero aún más difícil es deshacerse de una idea con la que has vivido mucho tiempo.

Ejemplos hay muchos. Una mujer que no trabaja y se queda con el marido sabiendo de su amante, una pareja que ya no tiene sexo porque no soportan la idea del contacto físico o quedarte en un trabajo que odias porque “¿qué tal si no puedes? ¿qué tal si éste era el amor de tu vida y ya no encuentras a nadie más?” o “nadie te va querer con hijos”

Lo que sea, no es cierto.

El miedo a  lo desconocido es el principio de los círculos viciosos. Es dejarle la resposabilidad de tu vida a alguien más o a un concepto tan relativo como “el destino”. Cada quien tiene lo que se merece. o cada quien tiene las relaciones que aguanta.

El amor de tu vida sería sólo una persona si tú no cambiaras con el tiempo y las experiencias… y mientras no te muevas de donde estás, eso no va a pasar. (mayores referencias en mis recomendaciones para pegar un corazón) Si creces y aprendes, no tienes por qué quedarte solo, o no encontrar a alguien que llene tus expectativas; que serán mayores y más centradas mientras más tiempo pase.

Así de fácil.  Si estás en algo por miedo, déjalo ir y sigue adelante, no pasa nada. Vas a estar bien, vas a tener más tiempo para ti y después vas a estar mejor. Te lo prometo.

Esto no se acaba hasta que se acaba

El “tiempo fuera” es una de las peores mentiras que nos vendió la televisión gringa.

Cuando pasa algo malo y comienza la discusión, lo peor que puedes hacer es dejar que se enfríen las cosas y luego regresar al tema.

Estamos hablando, por supuesto, de 2 personas civilizadas e inteligentes de las que saben por qué están juntas, saben lo que quieren y no se golpean, insultan o cosas parecidas.

Entonces, reprimir tus emociones y aguantarte no trae nada bueno. Es la mejor forma de incubar rencores.

Los problemas se hablan en el momento, debes dejar que la otra persona se desahogue y también sacar de una vez por todas lo que te incomoda. Ya que hayan quedado vacíos y hayan llegado a acuerdos, se le pone punto final al tema y se sigue adelante con tu vida SIN volver a hablar del asunto; porque ya a ninguno de los 2 les hace ruido.

“Nunca se vayan a la cama enojados” es uno de los mejores consejos de parejas exitosas y realmente es muy fácil de seguir. También es la mejor forma de saber cuándo algo es tan grave que no se arregla con una plática; por más larga y sincera que ésta sea.

Hablen las cosas de principio a fin, sin aguantarse nada y se pueden ahorrar muchos problemas e infidelidades, o verdaderamente cortar por lo sano.

Una cosa es una cosa y otra cosa es no me chingues.

Siempre hay alguien que nos coquetea. Y eso es más común cuando estás en una relación. “¿Quieres ver mujeres guapas? cásate” reza el dicho, que se adapta también a los noviazgos. Y ésa es una de las cosas que mantiene al mundo dando vueltas; la atracción física y la pulsión sexual son, muchas veces,  el inicio de amistades, negocios y relaciones laborales. Pero una cosa es saber que le gustas a alguien y marcar los límites necesarios para que no se malentienda tu actitud, y otra cosa es “prender velitas”.

Hay 2 vertientes:

Las relaciones pasadas

Si ya acabó, ¿para qué le buscas? Eso de “cerrar ciclos” no existe. Encontrarte con un ex para hablar de ustedes y aclarar cosas, no son más que ganas de complicar dichas cosas. Porque estando de frente, te puedes acordar cuánto te gustaba su perfume, o lo mucho que te hacía reír. O simplemente vas a mezclar nostalgias fuera de lugar, con lo que sientes actualmente por alguien más.

Si la aproximación es otra (si necesita ayuda o te propone un negocio, por ejemplo) sólo que sean muy maduros, el asunto terminaría bien. Mejor no le muevas y ahórrate pleitos tanto con tu pareja, como con tu ex pareja.

Los posibles ‘queveres’

Cuestión delicada, ya que muchas cosas sólo fluyen si parece que estás disponible. Pero de eso, a que estés coqueteando descaradamente con alguien o que quieras disfrazar de “sólo somos amigos” mensajitos todo el día, favores de novio o interacciones que no vienen al caso cuando tienes pareja, hay una diferencia muy grande.

Portarse a la altura de una relación es saber cómo decir que no. Y jamás barajear la posibilidad de un encuentro casual.

Sentir que le gustas a alguien es de las mejores cosas de la vida, es bueno para la autoestima y para la sanidad mental. Pero si necesitas reafirmarte “perpetrando la conquista”, entonces tienes un problema. Y tendrías que replantearte si estás bien con tu pareja o contigo mismo, porque a nadie haces pendejo. Al menos no a los que no se quieren hacer pendejos.