Vieja que no es pedera, es güey.

El cerebro de las mujeres funciona distinto, ya sea por condiciones físicas o culturales, para nosotras todo tiene una explicación y nunca es la más sencilla. Simplemente somos expertas en generar problemas de la nada.

Si al principio de la relación llega la noche del domingo y él se queda dormido sin tener sexo, lo primero que pensamos es “ya no le gusto porque estoy gorda” y después, viene la explicación infalible a todo lo que los hombres hacen mal: “tiene a otra“.

No tomamos en cuenta si nuestra pareja trabajó mucho toda la semana, o si se fueron de fiesta y están crudos.

Lo malo de esta conducta es que damos rienda suelta a nuestra imaginación y no preguntamos si lo que nos molesta es cierto, así que iniciamos un círculo vicioso donde los castigamos por algo que no hicieron y ellos no tienen idea de lo que pasa por nuestra cabeza. Porque para colmo de males, si nos notan raras, contestamos “No tengo nada”.

Me contaron una anécdota sobresaliente cuando investigaba para esta columna:
En Facebook, una notificación avisó “A Rodrigo le gusta Rachel Weiz“, y en menos de 5 segundos se abrió una ventana de chat, donde su novia preguntaba “¿Quién es esa gata?“.

Mujeres: antes de cualquier arrebato hay que pensar bien las cosas, o por lo menos investigar. Si vas a iniciar una pelea, asegúrate de tener los mejores argumentos.

¿Qué puedes hacer en estos casos si eres hombre? No te dejes. Las mujeres aprendemos si nos enseñan y las relaciones son mejores cuando no aceptas abusos desde un principio.

Publicada originalmente en La Primera Plana